Embarazo y pediatría

Quiropráctica pediátrica: qué esperar

Elena Guisasola

Elena Guisasola

Quiropráctica

| | 7 min de lectura

Cuando los padres oyen «quiropráctica pediátrica» por primera vez, lo normal es que les surjan preguntas. ¿Se ajusta a un bebé igual que a un adulto? ¿Qué se hace exactamente en la consulta? La respuesta corta es que el cuidado quiropráctico infantil no se parece al del adulto: utiliza contactos muy suaves, adaptados a cada edad, y se centra en la movilidad, la postura y el desarrollo motor del niño. En este artículo, Elena Guisasola, quiropráctica formada en el Madrid College of Chiropractic y miembro de la AEQ (#1425), explica cómo trabajamos con bebés y niños en nuestro centro de Eibar: qué valoramos, cómo es una sesión y cuándo te pedimos que consultes con el pediatra.

¿Por qué traen los padres a sus hijos al quiropráctico?

La columna de un niño cambia mucho en pocos años, y hay etapas en las que muchas familias quieren una revisión de la movilidad y la postura:

  • Los primeros meses de vida, sobre todo después de un parto largo, instrumentado o por cesárea.
  • El aprendizaje del gateo y de la marcha, con sus inevitables caídas.
  • El inicio del colegio: mochilas, horas sentados, pantallas y posturas mantenidas.
  • Los estirones, cuando la columna crece a gran velocidad.
  • El deporte, con sus cargas y sus gestos repetidos.

En todas ellas, nuestro papel es valorar cómo se mueve el niño, acompañar su desarrollo con un cuidado adaptado a su edad y dar a los padres pautas sencillas para casa.

Cómo adaptamos la técnica a cada edad

Las técnicas que utilizamos con bebés y niños son muy diferentes de las que se emplean en adultos:

  • Bebés: la presión es muy ligera, se aplica con la yema del dedo y los contactos son breves y precisos. El bebé puede estar en brazos de su madre o de su padre durante la sesión.
  • Niños pequeños (1-5 años): la fuerza sigue siendo muy baja y la sesión se adapta al momento del niño, muchas veces jugando.
  • Niños de 6 a 12 años: las técnicas se acercan poco a poco a las del adulto, siempre proporcionadas a su peso, su talla y su madurez.
  • Adolescentes: el cuidado es parecido al de un adulto joven, con atención especial al crecimiento, al deporte y a los hábitos posturales.

En todos los casos, la comodidad del niño es la prioridad. Si en algún momento se incomoda, cambiamos de técnica o lo dejamos para otro día.

Qué valoramos en la primera visita

La primera visita dura entre 40 y 60 minutos e incluye:

  1. Historia completa: embarazo, parto, hitos del desarrollo, seguimiento pediátrico y motivo de la visita.
  2. Observación de la postura y del movimiento: cómo se mueve el niño de forma espontánea, la simetría entre ambos lados y el control postural propio de su edad.
  3. Palpación delicada de la columna y valoración de su movilidad.
  4. Conversación con los padres: qué hemos visto, qué proponemos y qué queda fuera de nuestro ámbito.
  5. Primer ajuste, solo si está indicado y el niño está tranquilo.

Cómo es una sesión de seguimiento

Las sesiones de seguimiento son más cortas, de 15 a 25 minutos. En bebés y niños pequeños el ajuste en sí dura apenas unos minutos. Los padres están presentes en todo momento y al terminar comentamos pautas prácticas: variar las posturas del bebé durante el día, el tiempo de juego boca abajo bajo supervisión, el peso de la mochila o las pausas activas entre pantallas y deberes.

No hay un número fijo de sesiones. Desde el primer día explicamos qué plan proponemos, con qué objetivos y cuándo lo revisaremos. Si no vemos motivo para continuar, te lo decimos con claridad.

Cuándo derivamos al pediatra

El cuidado quiropráctico no sustituye al pediatra ni a las revisiones del niño sano. Ante fiebre, un golpe en la cabeza, cambios en la alimentación o el sueño que te preocupen o cualquier síntoma nuevo, lo primero es siempre acudir al pediatra. Si durante la valoración Elena observa algo que requiere una valoración médica, te lo indicará con claridad y no aplicará ningún ajuste hasta que el niño haya sido visto por el profesional adecuado.

Seguridad, formación y AEQ

Las técnicas pediátricas utilizan una fuerza muy baja, se adaptan a la edad y siempre van precedidas de una valoración. La clave de la seguridad está en la formación del profesional: en España la quiropráctica es legal, pero no está regulada como profesión sanitaria, por lo que la referencia de confianza es la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ). La AEQ solo admite a quiroprácticos con formación universitaria de 5-6 años acreditada por el European Council on Chiropractic Education (ECCE).

Si estás embarazada, también puede interesarte nuestro artículo sobre quiropráctica en el embarazo.

Siguientes pasos

Si quieres una valoración para tu bebé, tu hijo o tu hija adolescente, reserva una primera visita en nuestro centro de Eibar. Explicamos cada paso con claridad, respetamos los tiempos del niño y tomamos cada decisión junto con los padres.

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